Dos tripulantes del barco Conquista 2 relataron los detalles de su interceptación por militares estadounidenses en aguas del Pacífico, describiendo una operación que calificaron como violenta y traumática. Eduardo Holguín, de 41 años, y Juan Carlos Posligua, de 44, fueron protagonistas de un operativo que dejó su embarcación destruida y que se suma a cuatro barcos hundidos en poco más de una semana en la región.
Según los testimonios recogidos por agencias internacionales, helicópteros militares se acercaron a la embarcación mientras sus ocupantes eran apuntados con armas. Holguín describió cómo fuerzas estadounidenses abordaron el barco, extrajeron a la tripulación hacia otro navío y procedieron a colocar capuchas y protecciones auditivas a los pescadores. El tripulante calificó lo sucedido como un "martirio" que dejó secuelas emocionales en los afectados.
Posligua manifestó que los últimos días fueron "duros" y reveló haber perdido el sueño y el apetito durante tres días consecutivos. Aunque fue trasladado a tierra y presentado ante las autoridades ecuatorianas, fue liberado al día siguiente sin cargo alguno. Ambos pescadores insistieron en que realizaban actividades legales de pesca para sustentarse, negando cualquier vínculo con actividades ilícitas.
La versión de Estados Unidos contrasta significativamente con la de los pescadores. El Comando Sur estadounidense informó que el Conquista 2 funcionaba supuestamente como estación flotante para abastecer embarcaciones vinculadas con narcotráfico en altamar, específicamente al servicio de la organización criminal Los Choneros. Según el organismo estadounidense, información de inteligencia respaldó esta determinación antes de proceder con el hundimiento del barco.
El operativo forma parte de una campaña más amplia que ha generado controversia internacional. Desde el 28 de agosto, cuatro embarcaciones ecuatorianas fueron interceptadas y hundidas bajo similares sospechas, afectando a 28 tripulantes de dos de ellas. La Armada ecuatoriana ha documentado los traslados de los pescadores y reportó el hallazgo de ocho tripulantes que estaban desaparecidos, mientras dos del María Candelaria recibieron atención médica de urgencia.
El contexto se complica por antecedentes denunciados por organizaciones de derechos humanos. Human Rights Watch publicó un informe acusando a fuerzas estadounidenses de presuntamente atacar tres embarcaciones ecuatorianas entre enero y marzo de este año, dejando al menos ocho desaparecidos. Washington ha rechazado cualquier vinculación con esos desaparecidos, mientras reporta que las operaciones contra presuntas narcolanchas en el Pacífico y el Caribe ya suman más de 200 muertos.
El incidente reaviva la tensión sobre las operaciones militares estadounidenses en aguas ecuatorianas y el equilibrio entre combatir el narcotráfico y garantizar el trato humanitario de civiles. Las autoridades ecuatorianas continúan documentando los casos y coordinando el regreso de los afectados a puertos como Manta, mientras persiste el debate sobre la proporcionalidad y la precisión de estos operativos.
