Una inusual situación se vivió en el fútbol ecuatoriano cuando el partido entre 22 de Julio y Gualaceo, programado para disputarse el viernes 4 de septiembre, no pudo realizarse. La razón: el equipo esmeraldeño no efectuó el pago de los viáticos correspondientes a los árbitros que debían dirigir el encuentro.
El duelo estaba contemplado en la segunda fecha del hexagonal del descenso de la Serie B de LigaPro, una instancia crucial donde los equipos buscan evitar la caída de categoría. La suspensión dejó a ambos conjuntos sin poder sumar puntos en una jornada clave de la competencia.
Este tipo de situaciones reflejan las dificultades financieras que atraviesan algunos clubes ecuatorianos de las categorías inferiores. La falta de recursos para cubrir los gastos operativos básicos, como los viáticos de los árbitros, se ha convertido en un obstáculo recurrente en la administración del fútbol profesional nacional.
Los viáticos son costos obligatorios que deben asumir los equipos locales para garantizar la presencia de los árbitros en los partidos. Cuando estas obligaciones no se cumplen, las autoridades del fútbol se ven obligadas a tomar medidas drásticas, incluyendo la suspensión de encuentros.
La situación de 22 de Julio evidencia los desafíos que enfrentan los clubes de menor categoría para mantener operaciones regulares. En el contexto de una lucha por la permanencia en la Serie B, estos inconvenientes administrativos pueden resultar en perjuicios deportivos significativos.
Hasta el momento, no se ha informado sobre una nueva fecha para la reprogramación del encuentro ni sobre las medidas disciplinarias que LigaPro pudiera aplicar al conjunto esmeraldeño por incumplimiento de sus obligaciones financieras con el torneo.
