Jacobo Bucaram Pulley, hijo del expresidente Abdalá Bucaram, fue capturado el 4 de noviembre en Guayaquil junto a otros dos individuos. El ministro del Interior, John Reimberg, informó que sobre él pesa una notificación roja de Interpol y que la justicia estadounidense lo requiere por presuntos delitos relacionados con el narcotráfico. Los tres detenidos serían trasladados a Estados Unidos para enfrentar los cargos.
El procesado mantiene un historial complejo de acusaciones y detenciones desde al menos 2015. Aunque registra múltiples imputaciones por delincuencia organizada y tráfico de bienes, solo cuenta con una sentencia de primera instancia sin ejecutoriarse: la condena a nueve años y cuatro meses por el caso de las pruebas Covid-19, un proceso que tardó cinco años en resolverse debido a dilaciones de los acusados.
Durante la pandemia, la Fiscalía sostiene que Bucaram Pulley y su padre conformaron una estructura criminal que comercializó más de 21.000 pruebas para detectar coronavirus, además de mascarillas, guantes de nitrilo y otros insumos médicos. Estos productos no contaban con registro único de contribuyentes ni autorización para su venta a hospitales del IESS y del Ministerio de Salud Pública, generando incumplimiento de obligaciones tributarias.
En mayo de 2024, volvió a acaparar titulares tras ser encontrado en una narcofiesta en vía a la Costa, Guayaquil, celebrando el cumpleaños de Celso Moreira, alias 'Patucho Celso', un narcotraficante ya extraditado a Estados Unidos. En el evento también estaba Federico Gómez Quinde, alias 'Fede', cabecilla de la organización terrorista Los Águilas, y otras personas con antecedentes penales graves.
En esa narcofiesta, la Policía identificó que Bucaram Pulley se había removido el grillete electrónico que debía portar como medida cautelar por la venta irregular de insumos. La Fiscalía formuló entonces cargos por incumplimiento de decisiones legítimas de autoridad competente, aunque curiosamente no consta en la Función Judicial un antecedente por este delito en su contra.
El historial de 'Jacobito', como lo conocen en círculos familiares, incluye su expulsión de Colombia en septiembre de 2020 tras ser detenido, con prohibición de entrada por diez años. Fue recluido en la cárcel de Cotopaxi y posteriormente en la Cárcel 4 de Quito, donde solicitó una tablet, audífonos, colchón ortopédico y otros artículos personales.
Bucaram Pulley y su padre también fueron acusados de tráfico ilícito de bienes patrimoniales por la posesión de 22 piezas arqueológicas prehispánicas encontradas en allanamientos a propiedades familiares, pero ambos fueron sobreseídos en este caso. Su captura más reciente lo acerca a una posible extradición que podría cerrar un ciclo de investigaciones pendientes en Ecuador y Estados Unidos.

