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Clima5 de noviembre de 2026 a las 5:33 p. m.

Segunda inundación en una semana: Guayaquil sufre desbordes

Una potente tormenta eléctrica con rayos de intensidad récord vuelve a paralizar la ciudad.

Segunda inundación en una semana: Guayaquil sufre desbordes

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La ciudad de Guayaquil se vio nuevamente sumergida bajo el agua el domingo pasado debido a una potente tormenta eléctrica que azotó la región costera ecuatoriana. Según reportes de Segura EP, la Empresa Pública Municipal para la Gestión de Riesgos, al menos 114 sectores de la metrópoli registraron acumulación de agua o quedaron completamente inundados. Miles de ciudadanos experimentaron la experiencia traumática de transitar calles convertidas en canales, mientras que extensas zonas de la ciudad se quedaron sin suministro eléctrico.
Esta fue la segunda inundación que sufre Guayaquil en el lapso de apenas una semana, reflejando la vulnerabilidad de la ciudad ubicada a orillas del río Guayas. Las autoridades locales alertaron que la situación se agudizaría durante la pleamar, prevista cerca de la medianoche, cuando se registraría una altura de 3,71 metros de agua. Tal acumulación podría ocasionar el desbordamiento de los canales de drenaje, profundizando la crisis sanitaria y de movilidad.
La magnitud de la tormenta quedó documentada en un fenómeno meteorológico extraordinario: un rayo masivo que impactó el norte de la ciudad a las 9:12 horas locales con una intensidad de 113.000 amperios, cifra muy superior a los 20.000 a 30.000 amperios que caracterizan a un rayo típico. El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) había declarado la alerta máxima desde el mediodía, anticipando la virulencia de las precipitaciones concentradas en el Golfo de Guayaquil.
Factores adicionales agravaron el panorama. Desde el sábado, operadores del embalse Daule-Peripa, el más grande del país, iniciaron descargas controladas como medida preventiva ante el aumento de su nivel de agua. Estas liberaciones se canalizaron hacia el río Daule, afluente directo del Guayas, incrementando exponencialmente el caudal y la presión sobre los sistemas de drenaje urbano ya saturados.
El fenómeno de El Niño constituye el trasfondo climático de esta crisis. El anómalo calentamiento de las aguas del Pacífico tropical desencadena lluvias torrenciales en la costa ecuatoriana y norte de Perú, regiones históricamente no preparadas para recibir descargas acuosas de tal envergadura. Los especialistas advierten que el actual episodio, con temperaturas del Pacífico Este Tropical hasta 5 grados centígrados por encima de lo normal, podría superar en intensidad los eventos registrados en 1982-1983, 1997-1998 y 2016-2017.
El aeropuerto José Joaquín de Olmedo de Guayaquil también sintió los efectos de la tormenta. Se registraron retrasos significativos en vuelos que debían despegar durante el pico del evento, mientras que algunas aeronaves fueron desviadas hacia otros destinos. La disruption en el transporte aéreo se sumó a la crisis de movilidad terrestre que ya afectaba a la ciudad.
El gobierno ecuatoriano convocó al Comité de Operaciones de Emergencia Nacional (COE) ante la gravedad de la situación y los nuevos pronósticos sobre la intensificación del fenómeno de El Niño. Las autoridades reconocen que Guayaquil enfrenta una coyuntura climatológica extraordinaria que requiere coordinación interinstitucional para mitigación de daños y atención a damnificados.

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