El Vaticano informó oficialmente que la masa extirpada del papa León XIV corresponde a un adenocarcinoma pulmonar, confirmando así las sospechas surgidas tras los exámenes preoperatorios. Durante la intervención de 90 minutos realizada el martes, los médicos removieron el lóbulo inferior del pulmón derecho para asegurar un procedimiento radical. El pontífice despertó sin complicaciones y fue trasladado a su habitación en la décima planta del hospital Gemelli de Roma.
Según fuentes vaticanas, el papa solicitó cena tras la operación, mostrando una recuperación inicial favorable. Sin embargo, persisten incertidumbres sobre la extensión del cáncer, ya que se continúan realizando pruebas adicionales para determinar si la enfermedad se propagó a otros órganos. La Santa Sede estimó que la convalecencia durará aproximadamente una semana, aunque esto dependerá de los resultados de los análisis en curso.
El anuncio de la cirugía llega en un contexto de relativa transparencia informativa poco habitual en el Vaticano. El domingo anterior, León XIV había revelado públicamente al término de la oración del ángelus que le detectaron un nódulo en fase muy temprana durante exámenes médicos rutinarios. Este nivel de comunicación contrasta con la habitual discreción vaticana respecto a la salud de los pontífices, aunque marca una continuidad con los esfuerzos de apertura iniciados por su predecesor Francisco.
El diagnóstico ha generado preocupación entre fieles de todo el mundo, quienes han expresado apoyo mediante mensajes y plegarias. Jubilados italianos y devotos han manifestado sorpresa por el diagnóstico de cáncer en un papa relativamente joven. En la capilla del hospital se rezó el rosario en solidaridad con el pontífice durante su recuperación.
La operación ha obligado a cancelar todas las citas del papa hasta el 20 de octubre, incluyendo una importante misa de clausura de una asamblea mundial sobre la familia programada para el miércoles. El cardenal Luis Antonio Tagle presidiará el evento en su lugar. Este aplazamiento de compromisos oficiales ocurre justo cuando falta menos de un mes para un viaje internacional programado a Uruguay, Argentina y Perú entre el 6 y 17 de noviembre.
Robert Prevost, quien nació en Chicago pero pasó más de veinte años en Perú y posee nacionalidad peruana, había generado gran expectativa en la región andina. Los preparativos para su visita se encontraban en fase avanzada, pero ahora permanecen en suspenso hasta confirmar su recuperación médica completa y la ausencia de complicaciones en su convalecencia.
La transparencia del Vaticano respecto a este diagnóstico de cáncer representa un cambio significativo en cómo la Santa Sede comunica asuntos delicados sobre la salud papal. Este enfoque abierto contrasta con décadas de práctica anterior, aunque refleja la modernización institucional promovida por administraciones recientes de la Iglesia Católica Romana.
