Los mandatarios Daniel Noboa y Keiko Fujimori protagonizaron un encuentro histórico en Lima donde consolidaron compromisos para combatir el crimen organizado que azota ambos países. Durante el XVII Gabinete Binacional celebrado en el Palacio de Gobierno peruano, ambos gobernantes suscribieron la Declaración de Lima y dejaron claro que la región enfrenta amenazas conjuntas que requieren respuestas coordinadas. Fujimori destacó que "Perú y Ecuador dan un mensaje muy poderoso al mundo" al demostrar unidad frente a la criminalidad, en contraste con los conflictos que azotan otras regiones.
El acuerdo refuerza la transformación que experimentan las relaciones bilaterales desde 1998, año en que ambas naciones suscribieron un tratado de paz que cerró casi un siglo de disputas territoriales. Noboa enfatizó que la cooperación actual debe ser acompañada "con un esfuerzo que nunca antes se haya visto en esta región" para superar los retos comunes. Fujimori resaltó los "vínculos de amistad, cooperación y confianza" construidos durante las tres décadas posteriores al acuerdo, transformando la relación de adversarios a aliados estratégicos.
Más allá de seguridad, los gobiernos avanzaron en otras áreas críticas. Se firmaron memorandos de entendimiento para combatir la pesca ilegal no declarada y no reglamentada, un problema que afecta recursos compartidos. Adicionalmente, Petroecuador y Petroperú rubricaron un acuerdo para fortalecer la cooperación energética bilateral, reconociendo que ambos países enfrentan una crisis energética agravada por la variabilidad climática del fenómeno de El Niño.
Durante el encuentro se presentaron los resultados de la XVIII Comisión de Vecindad Peruano-Ecuatoriana, donde los cancilleres Carlos Espá y Roberto Kury revisaron el trabajo en la frontera sobre seguridad, comercio e integración. Los diplomáticos evaluaron el cumplimiento del Plan de Acción de Quito 2025 y aprobaron nuevos compromisos de trabajo para 2026, demostrando que la colaboración trasciende el nivel presidencial hacia estructuras institucionales permanentes.
Noboa también transfirió a Fujimori la presidencia pro tempore de la Comunidad Andina para el período 2026-2027, un acto simbólico que reconoce el liderazgo peruano en la integración regional. Ambos mandatarios coincidieron en que la lucha contra la criminalidad organizada representa uno de los "retos enormes" que define la agenda de gobernanza actual en Sudamérica.
Este encuentro constituye un hito en la consolidación de la paz regional. Noboa visitó Lima el 28 de julio anterior para asistir a la investidura de Fujimori, ocasión en la que ya habían acordado profundizar la relación bilateral y compartir experiencias sobre manejo penitenciario. La continuidad de estas conversaciones demuestra el compromiso sostenido de ambos gobiernos.
La declaración conjunta enviada "al mundo" subraya que mientras otras regiones enfrentan guerras y violencia, Ecuador y Perú han optado por la cooperación como respuesta a amenazas transnacionales. Ambos países buscan demostrar que la paz construida hace tres décadas puede evolucionar hacia una alianza estratégica moderna capaz de resolver desafíos complejos de seguridad, energía y desarrollo compartidos.