El secretario de la Administración Pública, José Julio Neira, anunció que desde el 1 de noviembre terminarán las desconexiones eléctricas de hasta 72 horas que afectaban a las industrias de Ecuador. La medida marca un giro en la política de restricciones energéticas que el Gobierno implementó hace semanas para enfrentar la crisis de abastecimiento. Junto al anuncio, Neira confirmó que se desarrollará un plan de alivio financiero para compensar los impactos económicos del racionamiento.
Los cortes de energía se iniciaron a finales de septiembre dirigidos inicialmente a industrias de alto voltaje (AV1 y AV2), con el objetivo declarado de garantizar el suministro eléctrico a los hogares y evitar apagones masivos. La medida se fue intensificando: pasó de 48 a 72 horas y se extendió luego a empresas de mediano voltaje. Según reportes, algunos sectores denunciaron que los cortes se prolongaban más allá de lo programado.
La crisis energética responde a condiciones hidrológicas adversas que afectan a las principales centrales hidroeléctricas del país, sumadas a dificultades para abastecer de combustible a las barcazas de generación térmica. Estas limitaciones obligaron al Gobierno a implementar un esquema de racionamiento que prioriza el consumo doméstico por sobre el productivo, generando tensión entre autoridades y sector empresarial.
El sector industrial protestó contra las restricciones argumentando que paralizaba operaciones y ponía en riesgo miles de empleos. José Antonio Camposano, presidente de la Cámara Nacional de Acuacultura, informó hace pocas semanas haber recibido notificación de cuatro días consecutivos de cortes. Señaló que la medida asfixiaba a las empresas y afirmó que el sector había presentado alternativas que no fueron consideradas.
El Comité Empresarial Ecuatoriano también se pronunció en términos contundentes, advirtiendo que con el sector productivo detenido no hay empleo, crecimiento ni seguridad para el país. Pidió acciones urgentes para revertir los impactos acumulativos del racionamiento prolongado en la economía nacional.
Respecto al plan de alivio financiero anunciado por Neira, el funcionario indicó que se trata de un paquete sostenible que será presentado en las próximas semanas. Sin embargo, no precisó detalles sobre los mecanismos específicos ni los sectores que participarán en la iniciativa, manteniendo la expectativa sobre las medidas concretas de apoyo.
La suspensión de cortes a partir de noviembre sugiere que el Gobierno confía en una mejoría en las condiciones de disponibilidad energética en el corto plazo. El anuncio busca reactivar la capacidad productiva industrial del país, aunque la magnitud del plan de alivio financiero será clave para determinar si la recuperación será suficiente para compensar los daños acumulados.

