Una tormenta acompañada de granizo azotó Quito la tarde del jueves 22 de octubre, generando inundaciones y complicaciones significativas para la movilidad en varias avenidas del centro-norte capitalino. Registros en redes sociales evidenciaron calles completamente cubiertas de agua, particularmente en sectores como La Comuna, La Gasca y La Mariscal, donde se concentraron las principales afectaciones.
Las vías más comprometidas fueron la avenida Mariscal Sucre, la avenida 10 de Agosto y la avenida de las Américas. Ante la situación, la Autoridad Metropolitana de Tránsito desplegó equipos para gestionar la circulación vehicular y minimizar la congestión. El Cuerpo de Bomberos de Quito emitió recomendaciones a los conductores, instándolos a reducir velocidad, usar luces, mantener el cinturón de seguridad y conservar la calma.
Este evento no fue aislado. El miércoles 21 de octubre, la capital ya había experimentado fuertes lluvias y granizadas que provocaron anegaciones similares en sectores del norte. Las precipitaciones continuas responden a un patrón más amplio de inestabilidad climática que afecta a varias provincias ecuatorianas simultáneamente.
Según el monitoreo del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI), actualizado hasta las 14:50 del jueves, se registraban tormentas activas en Carchi, Pichincha, Napo y Morona Santiago, con posibilidades de nuevas granizadas en sectores específicos. Estas condiciones estaban contempladas en la Advertencia Meteorológica N.º 81, vigente desde el 19 hasta las 23:00 del 22 de octubre.
El boletín meteorológico alertaba sobre lluvias, descargas eléctricas dispersas y ráfagas de viento en distintas zonas del país, incluida la cordillera occidental y sectores de Pichincha. La inestabilidad climática se enmarca en la temporada de lluvias que ha impactado severamente a múltiples provincias, especialmente en la región Litoral.
A nivel nacional, los eventos adversos relacionados con precipitaciones extremas han dejado más de 23.000 personas afectadas y aproximadamente 5.000 viviendas dañadas desde finales de septiembre. Estos fenómenos incluyen inundaciones, desbordamientos de ríos y deslizamientos de tierra, condiciones agravadas por los patrones climáticos asociados al fenómeno de El Niño.
Las autoridades continuarán monitoreando la situación meteorológica para alertar a la población sobre posibles nuevas tormentas. La persistencia de estas condiciones climáticas extremas subraya la necesidad de preparación y precaución en áreas urbanas y rurales afectadas por el fenómeno climático.

