Comenzó en Ereván, Armenia, la COP17 del Convenio sobre la Diversidad Biológica, la primera revisión global del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal acordado hace cuatro años por casi 200 países. Este ambicioso plan busca detener y revertir la pérdida de biodiversidad antes de 2030 mediante 23 metas concretas, incluyendo la protección del 30% de tierras y océanos del planeta. Ahora, a mitad del camino hacia esa fecha límite, los gobiernos deben evaluar cuánto han avanzado y cuán lejos están de cumplir lo establecido.
El balance presentado es poco alentador. Según los datos preliminares, menos de la mitad de las metas nacionales de biodiversidad evaluadas avanzan por buen camino. Además, el nivel de ambición que demuestran los países todavía no es suficiente para alcanzar el objetivo central de conservar el 30% de las tierras y mares para 2030. A estas dificultades se suman brechas críticas en financiamiento, capacidad técnica, cooperación internacional y disponibilidad de datos confiables para medir resultados.
El Marco de Kunming-Montreal enfrenta las principales causas de la pérdida de biodiversidad: el cambio de uso de la tierra y océanos, la explotación insostenible de especies, la contaminación, el cambio climático y las especies invasoras. Su alcance va más allá de crear áreas protegidas; busca transformar cómo se producen y consumen bienes, reducir incentivos perjudiciales para la naturaleza y exigir que las empresas evalúen sus impactos y dependencias de los ecosistemas.
Hay algunos avances en la planificación inicial. Cerca del 90% de las 196 partes del convenio ya estableció metas nacionales de biodiversidad, alrededor del 60% desarrolló estrategias y planes de acción, y más del 70% presentó informes nacionales. Sin embargo, el verdadero problema radica en la velocidad y magnitud de la implementación en terreno. La brecha entre los compromisos nacionales anunciados y los resultados reales necesarios para 2030 sigue siendo importante.
Cumplir el acuerdo requiere recursos económicos significativos. Uno de los objetivos principales de la COP17 es movilizar al menos 200.000 millones de dólares anuales para 2030 desde todas las fuentes. Dentro de esa cifra, se contempla financiamiento internacional con una meta de al menos 30.000 millones de dólares anuales específicamente para proyectos de biodiversidad.
La conferencia también abordará el funcionamiento del Fondo de Cali, mecanismo creado para avanzar en una distribución más justa de los beneficios derivados del uso comercial de información digital sobre secuencias genéticas de recursos biológicos. Esta iniciativa busca garantizar que los países proveedores de biodiversidad reciban compensación por su valor.
La tarea de la COP17 es clara y urgente: revisar qué medidas funcionan, identificar dónde están los mayores retrasos en implementación y aprobar decisiones que puedan acelerar el avance durante los próximos cuatro años. Sin estos cambios, el cumplimiento de las metas de 2030 quedará comprometido.

