La undécima edición de Premios Verdes reconoció a diez proyectos de seis países latinoamericanos por sus respuestas innovadoras a desafíos ambientales. La gala se celebró esta semana en Cuenca y contó con iniciativas seleccionadas entre 52 finalistas provenientes de 12 naciones. Ecuador se destacó al obtener dos de los diez premios internacionales, demostrando el potencial de sus iniciativas en energía sostenible y conservación de biodiversidad.
Fundación Kara Solar ganó en la categoría Energía por desarrollar un modelo pionero de movilidad fluvial con embarcaciones impulsadas por energía solar en territorios indígenas Achuar de la Amazonía ecuatoriana. El proyecto moviliza más de 10.000 pasajeros anuales, ha evitado el consumo de 26.000 galones de gasolina y beneficia a 53 comunidades con más de 3.100 personas. Actualmente cuenta con 15 embarcaciones y planea expandir su flota a 50 el próximo año. Según su director ejecutivo, Nantu Canelos, la iniciativa nació en 2012 tras diálogos comunitarios para proteger los ríos, que funcionan como carreteras naturales milenarias para estas poblaciones.
Más allá de los beneficios ambientales inmediatos, Kara Solar desarrolla Motores Amazonas, un proyecto de manufactura de motores eléctricos adaptados a la región con el objetivo de reducir costos y expandir la tecnología. La meta es contribuir gradualmente al reemplazo de aproximadamente un millón de motores a combustión que operan en la Amazonía. La reducción de ruido motor ya ha permitido registrar 120 especies adicionales de aves en las rutas fluviales, mientras estudios estiman que evitar carreteras en la cuenca del Pastaza podría prevenir la emisión de 2,5 millones de toneladas de CO₂.
El segundo reconocimiento ecuatoriano fue para Salvemos Loma Delgada, iniciativa de la Fundación Amazonía Productiva que busca proteger 35 hectáreas de hábitat prioritario en Quilanga para salvaguardar una de las ocho poblaciones conocidas de la vizcacha ecuatoriana, especie catalogada En Peligro Crítico. El territorio enfrenta amenazas múltiples, incluyendo la tasa más alta de pérdida forestal por incendios, minería ilegal y abandono de actividades agrícolas. Karen Gudiño, integrante del proyecto, explicó que el objetivo es proteger a esta especie endémica de Ecuador que habita únicamente en la provincia de Loja.
El proyecto combina conservación, investigación científica y turismo comunitario con alternativas económicas locales. Contempla la adquisición legal del terreno, su restauración con 8.000 plántulas nativas y recuperación de especies como la palma de cera. En alianza con la Universidad Técnica Particular de Loja, han instalado cámaras trampa y catalogado 50 especies endémicas. Los beneficios se extienden a la cuenca de Loma Delgada, que alimenta el sistema Catamayo-Chira, abasteciendo a comunidades del sur ecuatoriano y norte peruano.
Los dos proyectos ecuatorianos surgieron de una selección internacional que recibió 2.087 iniciativas de 29 países y 613 ciudades. La evaluación técnica redujo el número a 52 finalistas, de los cuales un jurado internacional eligió los ganadores en diez categorías. Otros países también fueron reconocidos: Perú ganó en Agua Dulce y Ciudades Resilientes; Brasil en Desarrollo Humano y Economía Circular; República Dominicana en Ecosistemas Marinos; Colombia en Agricultura; y Chile en Green Tech.
Más allá de los premios, un estudio de impacto de Premios Verdes indica que 36% de proyectos participantes consiguió financiamiento de terceros después de participar, con un crecimiento promedio de 74% en ventas entre los beneficiarios. Esta semana en Cuenca concluyó la Semana de la Sostenibilidad, donde representantes de empresas, organizaciones y academia abordaron temas como biodiversidad, economía circular, financiamiento sostenible e innovación climática durante cuatro días.

