La empresa estatal Petroecuador atribuyó el derrame de petróleo registrado en el río Cupa, ubicado en Quinindé, provincia de Esmeraldas, a una perforación clandestina realizada en la tubería del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE). El incidente, confirmado este martes mediante un comunicado oficial, ya había sido controlado el lunes tras las inspecciones técnicas realizadas en la zona del cantón de Quinindé.
Según las autoridades locales de Quinindé, se detectó la presencia de una cantidad considerable de hidrocarburos en el río Cupa, que desemboca en la fuente de captación de agua que abastece a la parroquia Viche. Esto llevó a las autoridades a tomar medidas preventivas inmediatas, suspendiendo de manera temporal la captación y distribución de agua potable desde la planta de San Mateo como resguardo de la salud poblacional.
En respuesta a la crisis, Petroecuador ha distribuido agua potable mediante camiones cisterna a un total de 473 familias pertenecientes a cinco comunidades diferentes en la provincia de Esmeraldas. La compañía señaló que mantiene activo su plan de contingencia y continuará ejecutando tareas de limpieza ambiental y seguimiento en la zona afectada.
El SOTE constituye una de las dos principales infraestructuras de transporte de petróleo en Ecuador, junto con el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP). Esta red de tuberías opera con una capacidad de diseño que oscila entre 355.000 y 360.000 barriles de petróleo por día, trasladando crudo desde la Estación Lago Agrio ubicada en Sucumbíos, en la Amazonía ecuatoriana.
El incidente se suma a una serie de emergencias ambientales que ha enfrentado Ecuador en las últimas semanas. Autoridades como Inocar han alertado sobre condiciones adversas en costas ecuatorianas, mientras que inundaciones y desbordamientos de ríos continúan afectando otras provincias del país, generando una situación de vulnerabilidad sanitaria y ambiental en múltiples territorios.
Los expertos advierten que los derrames petroleros en sistemas hídricos superficiales representan un riesgo significativo para la salud pública y el ecosistema. El hecho de que el SOTE sea saboteado mediante perforaciones clandestinas evidencia desafíos en la seguridad de la infraestructura crítica del país, un problema que requiere mayor vigilancia y medidas de protección.
