La Armada del Ecuador oficializó el retorno coordinado de 28 pescadores que participaron en operaciones ejecutadas por fuerzas militares estadounidenses en aguas internacionales del Pacífico. Nueve tripulantes provienen del Conquista II y 19 de la OM2, quienes serán trasladados en una unidad de guardacostas ecuatoriana con arribo previsto para el viernes 4 de septiembre de 2026 al puerto de Manta.
El anuncio de la institución llegó tras varias horas de incertidumbre sobre el paradero de los pescadores involucrados en el operativo estadounidense. Familias de los marineros permanecieron el jueves en los exteriores de la Capitanía del Puerto de Manta demandando información sobre la ubicación y posible retorno de sus parientes, generando preocupación en la comunidad pesquera local.
Según información de la Armada, otros tripulantes continúan navegando a bordo de sus respectivas lanchas. La institución mantiene desplegados medios navales con la misión de localizarlos y escoltarlos hasta el puerto de Manta, aunque no especificó cuántas personas permanecen aún en esas embarcaciones. Esta medida de acompañamiento refleja el esfuerzo oficial por garantizar el retorno seguro de toda la tripulación.
La operación estadounidense se llevó a cabo el miércoles 2 de septiembre mediante la Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental, en coordinación con las Fuerzas Armadas ecuatorianas. El Comando Sur de EE.UU. aseguró que el Conquista II funcionaba como estación flotante de reabastecimiento de combustible para naves vinculadas al narcotráfico y brindaba apoyo logístico al grupo delictivo Los Choneros.
De acuerdo con la versión estadounidense, el operativo fue ejecutado sin incidentes: efectivos estadounidenses abordaron la embarcación, realizaron un registro y evacuaron a todas las personas a bordo antes de hundir el barco. Washington argumentó que la acción permitió desarticular un componente crítico de la cadena logística utilizada para el tráfico de drogas en alta mar.
La falta de información oficial durante las primeras horas generó cuestionamientos entre familiares de los marineros, quienes exigían respuestas sobre su destino y bienestar. El anuncio de la Armada puso fin a la incertidumbre inmediata, aunque aún persisten interrogantes sobre los detalles operativos y la situación de otros tripulantes no contabilizados en el comunicado oficial.

