La mañana del miércoles 2 de septiembre, la Pontificia Universidad Católica de Quito (PUCE) fue evacuada tras la activación de una alerta de presunto artefacto explosivo. El incidente generó caos en las inmediaciones, con cientos de estudiantes y trabajadores en las calles mientras unidades de la Policía, Bomberos y personal antiexplosivo llegaban al lugar para verificar la situación.
Según investigaciones preliminares de la Policía, un estudiante de 26 años de la carrera de Medicina fue interceptado alrededor de las 08:40 mientras se dirigía desde la estación El Ejido del Metro hacia la universidad. Dos sujetos no identificados lo amenazaron para que reportara la falsa bomba, según explicó el coronel Patricio Armendariz, comandante del distrito policial.
El alumno se presentó voluntariamente en el ingreso de la universidad para reportar lo sucedido y colaboró con las investigaciones. Aunque fue retenido para proseguir con el proceso de esclarecimiento de los hechos, la Policía pudo determinar rápidamente que se trataba de una alarma falsa tras revisar el campus con equipos especializados, incluyendo robots desactivadores de explosivos.
La avenida 12 de Octubre, que estuvo cerrada durante las operaciones de seguridad, fue habilitada completamente para el tránsito. La PUCE autorizó el regreso del personal administrativo el mismo día y anunció la reanudación de clases y actividades académicas a partir del jueves 3 de septiembre, comprometiéndose a recuperar las actividades canceladas durante el mes.
