La Fiscalía General del Estado anunció la exhumación del cadáver de Lizeth Bunshi, la estilista de 29 años cuyo cuerpo fue encontrado en el río Machángara de Quito el 25 de agosto de 2026, más de un mes después de su desaparición. El procedimiento fue solicitado por la familia de la víctima para practicar peritajes complementarios que ayuden a esclarecer las circunstancias de su muerte.
El Ministerio Público dispuso un estudio especializado sobre la dinámica de precipitación, es decir, un análisis técnico sobre cómo cayó el cuerpo al río. Este peritaje es considerado crucial para determinar si Lizeth falleció de manera accidental o si fue arrojada al agua como resultado de una agresión, información fundamental para posibles cambios en la calificación del caso.
Actualmente, el caso es tratado como presunta desaparición involuntaria, pero la familia solicita una reformulación de los cargos. Según registros de cámaras de seguridad, Lizeth ingresó a una quebrada junto a Cristian V., quien es el único procesado en la causa. Las grabaciones muestran únicamente al hombre saliendo del sector a pie. Un testigo habitante de calle presenció discusiones acaloradas entre ambos, donde escuchó amenazas del hombre hacia la víctima.
Cristian V. mantiene su versión de inocencia y niega haber agredido físicamente a Lizeth. Su defensa argumenta que la víctima cayó accidentalmente al río y que él abandonó el lugar para buscar ayuda. El acusado se acogió a su derecho al silencio durante su versión ampliada ante los investigadores.
Lizeth desapareció el 19 de julio de 2026 cuando salió de su casa en el valle de Los Chillos junto a su novio, de quien se separó durante una discusión. Posteriormente se quedó con Cristian V. El cuerpo fue descubierto en el sector de San Francisco de Miravalle en estado avanzado de descomposición, junto al río Machángara.
La víctima era madre de un niño de nueve años y se dedicaba a cuidar a su madre discapacitada mientras ejercía como estilista profesional. Su caso se suma a la alarmante cifra de femicidios registrados en Ecuador, donde se estima que una mujer o niña es asesinada cada 19 horas.
