Las autoridades ecuatorianas anunciaron este martes la recaptura de dos de los seis reclusos que fugaron de una cárcel ubicada en la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas. El ministro del Interior, John Reimberg, confirmó el hecho mediante un comunicado en redes sociales, identificando a los capturados como John Moises Chalco Zambrano y Serafín Sigifredo Vera Silva. Ambos serán trasladados a El Encuentro, la moderna prisión de máxima seguridad construida bajo la administración del presidente Daniel Noboa.
La fuga ocurrió el pasado lunes cuando los reclusos lograron abrir un hueco en la pared de una celda ubicada en el segundo piso de la sección de máxima seguridad. Según informó el coronel Lenin Peralta, jefe policial de la zona, el agujero conducía a un ducto destinado a tuberías que previamente había sido utilizado por los internos para ocultar objetos prohibidos. Ese mismo ducto también fue dañado durante la operación de escape, permitiendo que los fugitivos accedieran a la parte trasera del pabellón.
Una vez dentro de las instalaciones, los hombres recorrieron aproximadamente 80 metros hasta alcanzar un río que les permitió salir del perímetro de seguridad de la prisión. El Servicio Integrado de Seguridad ECU-911 alertó a la policía sobre la fuga, quienes inmediatamente se desplazaron al lugar para verificar la brecha de seguridad y dar inicio a las operaciones de búsqueda y captura de los evadidos.
Entre los seis fugitivos, tres estaban condenados por violación, uno por asesinato, otro por robo y el último por tenencia de drogas. Aunque dos han sido recapturados, las autoridades continúan buscando a los cuatro restantes. El traslado a El Encuentro, inspirada en el modelo de máxima seguridad salvadoreño implementado por el presidente Nayib Bukele, representa el endurecimiento de las medidas carcelarias en Ecuador.
Las cárceles ecuatorianas se han convertido en uno de los principales escenarios de la crisis de violencia criminal que afecta al país. Desde 2021, se han registrado aproximadamente 600 muertes de reclusos dentro de estos centros, la mayoría producto de masacres resultado de enfrentamientos entre bandas rivales. Organismos internacionales como la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado han advertido que estas instalaciones funcionan como coordinadores de actividades ilícitas y disputas territoriales que se extienden hacia el exterior.
La recaptura de estos dos fugitivos marca un avance en las operaciones de seguridad del Estado ecuatoriano, aunque pone en evidencia las vulnerabilidades existentes en la infraestructura carcelaria actual. La construcción de El Encuentro responde a la necesidad de implementar mayores controles y medidas preventivas para evitar fugas de reclusos clasificados como altamente peligrosos, buscando mejorar la seguridad integral del sistema penitenciario nacional.
Este incidente ocurre en el contexto de una crisis penitenciaria prolongada que ha desafiado la capacidad institucional del país. Las autoridades continúan con las investigaciones sobre cómo los presos lograron comprometer la infraestructura de seguridad y mantienen activas las búsquedas de los cuatro evadidos restantes, mientras se evalúan nuevas medidas para fortalecer la vigilancia en otras facilities penitenciarias.
