El Ministerio de Ambiente y Energía y el Operador Nacional de Electricidad (Cenace) han notificado a empresas de alto y mediano voltaje en Ecuador que deberán desconectarse de la red pública durante siete días consecutivos, del 14 al 20 de octubre. La medida implica 168 horas sin consumo de electricidad del sistema público, obligando a las industrias a recurrir a sistemas de generación propia si desean mantener operaciones.
La Empresa Eléctrica Quito (EEQ) y la distribuidora Centrosur confirmaron que se trata de una disposición de alcance nacional contemplada en el Plan de Gestión de Demanda. Según información de medios especializados, existe la posibilidad de que el período de desconexión se extienda más allá de la fecha inicialmente programada, reflejando la gravedad de la situación energética.
Esta restricción representa un endurecimiento significativo de las medidas aplicadas en semanas recientes. A finales de septiembre se ordenaron reducciones de consumo para empresas específicas; el 2 de octubre se implementaron cortes de 48 horas continuas para más de 9.000 empresas; y apenas diez días después se ampliaron a 72 horas semanales. El salto a una semana completa marca una escalada acelerada de las restricciones industriales.
Las autoridades justifican las medidas por las condiciones hidrológicas adversas que afectan la generación hidroeléctrica, dificultades para abastecer combustible a plantas térmicas y mayor demanda durante períodos de feriado. El ministro Juan Carlos Blum ha argumentado que las restricciones priorizan el suministro residencial para evitar apagones generalizados en hogares.
Sin embargo, los sectores productivos han expresado preocupación creciente por las consecuencias económicas de los cortes. Gremios como el camaronero y alimentario advierten que las desconexiones amenazan la producción nacional, mientras que el Comité Empresarial Ecuatoriano ha alertado sobre riesgos para miles de empleos en el país.
Hasta la fecha de estas notificaciones, el gobierno no había ofrecido un pronunciamiento público detallado sobre las nuevas restricciones. La medida se inscribe en una estrategia más amplia de racionamiento eléctrico durante el período de estiaje, cuando la disponibilidad de agua para hidroeléctricas disminuye significativamente.
Las empresas afectadas deben prepararse para la desconexión total o implementar soluciones alternativas de generación energética. La situación refleja una crisis energética estructural que pone en tensión tanto el abastecimiento residencial como la continuidad operativa del sector industrial ecuatoriano.
