El presidente de la República, Daniel Noboa, justificó la imposición de un toque de queda que regirá entre el 1 y 10 de noviembre en cinco provincias del país durante una entrevista radial el lunes 26 de octubre. Según explicó, el anuncio anticipado de la medida permite que la ciudadanía se prepare y organice sus actividades durante el feriado. La restricción afectará a Guayas, Los Ríos, El Oro, Esmeraldas y Manabí, limitando la libertad de tránsito con excepciones solo para emergencias.
Noboa argumentó que la decisión responde a un patrón identificado en los últimos dos años: la coincidencia entre periodos de estiaje energético y picos en la criminalidad violenta. El mandatario citó datos específicos, mencionando que en la semana 45 del año anterior se registraron 245 homicidios coincidiendo con presión en el sistema eléctrico. "Nosotros no vamos a permitir que este año generen caos", afirmó, enfatizando que la restricción busca brindar seguridad a la población durante una semana que calificó como crítica.
Respecto a las preocupaciones sobre apagones, Noboa reafirmó que los hogares ecuatorianos no sufrirán cortes de energía, cumpliendo así con un compromiso previo del Gobierno. Sin embargo, aclaró que hace 18 meses se informó al sector industrial que debería contar con hasta un 30% de capacidad de autogeneración. Según sus cifras, el 45% de las industrias ya dispone de esa capacidad, una cifra que supera las expectativas iniciales del Ejecutivo.
El mandatario también cuestionó las recomendaciones de racionamientos generales propuestas por colegios profesionales, sugiriendo que tales medidas no serían necesarias. Esta postura contrasta con las advertencias que diversos sectores han planteado sobre la capacidad del sistema eléctrico ecuatoriano durante los meses de menor generación hidroeléctrica.
Noboa advirtió además que Ecuador enfrenta un "súper Niño", refiriéndose a un fenómeno climático que traería lluvias intensas. El Gobierno estaría realizando trabajos de prevención, mantenimiento eléctrico y dragado para enfrentar sus efectos. El presidente señaló que las precipitaciones evidenciarán qué gobiernos municipales han invertido en sistemas de alcantarillado y drenaje durante los últimos años, trasladando parte de la responsabilidad a administraciones locales.
La restricción de movilidad coincide temporalmente con festividades y feriado nacional, lo que explica la necesidad comunicada por el Ejecutivo de dar tiempo a la población para planificar. Aunque la medida ha generado debate, el Gobierno la presenta como una acción preventiva basada en análisis históricos de comportamiento delictivo, más que como respuesta a emergencia inmediata.
En síntesis, la administración Noboa argumenta que el toque de queda representa una estrategia integral que combina seguridad ciudadana con garantías de continuidad energética, aunque mantiene diferencias con sectores que demandan medidas de racionalización más agresivas en el consumo de electricidad durante el período de estiaje.

