Agencias de Naciones Unidas emitieron este miércoles una alerta mundial sobre la posibilidad de que el Fenómeno de El Niño alcance una intensidad sin precedentes en los próximos meses. Según reportes de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), las temperaturas de la superficie marina en el Pacífico podrían llegar a 3,8 grados centígrados por encima de la media entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Este incremento extraordinario marca un hito sin comparación en el historial meteorológico reciente.
La secretaria general de la OMM, la argentina Celeste Saulo, advirtió en rueda de prensa que los niveles de El Niño podrían alcanzar "hasta el punto de situarse literalmente fuera de las escalas de seguimiento que hemos utilizado durante las últimas cuatro décadas". Esta declaración subraya la gravedad de las proyecciones y el desafío que representa para los sistemas de monitoreo climático global que han operado durante décadas.
Las consecuencias geográficas serán amplias y devastadoras. Según coordinadores humanitarios de la ONU, el fenómeno "sacudirá América Latina, África oriental y austral, Asia y el Pacífico con calor extremo, sequías e inundaciones". En respuesta, la oficina de Naciones Unidas para asuntos humanitarios destinó 50 millones de dólares de su fondo de emergencias para asistir a 11 países potencialmente más afectados, incluidos Chad, El Salvador, Etiopía, Somalia y Sudán del Sur.
A pesar de la gravedad de las advertencias, funcionarios de la ONU enfatizaron que "no tiene que desencadenar a la fuerza un desastre humanitario". Reconocieron que "en muchas regiones aún estamos a tiempo de prepararnos" y que las condiciones meteorológicas extremas no necesariamente se traducirán en emergencias o muertes si se toman medidas preventivas adecuadas. Sin embargo, advierten que la ventana de oportunidad para prepararse "no permanecerá abierta definitivamente".
En Ecuador, uno de los países que experimentará los impactos más severos, ya se sienten los primeros efectos del fenómeno. La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) reporta al menos cinco desbordamientos de ríos en Guayas y El Oro. Desde que se activó la alerta roja el 29 de agosto, se han contabilizado 21.522 personas afectadas y 1.645 damnificadas por lluvias intensas, con 15 alojamientos temporales habilitados.
Paralelamente, Ecuador enfrenta una crisis de incendios forestales. El país registra 4.588 incendios en lo que va del año, con tres fallecidos y aproximadamente 30.000 hectáreas de cobertura vegetal destruida. Los eventos más intensos ocurrieron en septiembre, cuando comenzó a manifestarse el Fenómeno de El Niño, multiplicando los desafíos para la gestión de riesgos en el país.
La convergencia de factores climáticos extremos en múltiples regiones plantea un desafío sin precedentes para sistemas de alerta temprana, preparación humanitaria y respuesta de emergencia a nivel global. La ventana temporal para acciones preventivas es crítica y limitada, según advierten los expertos de Naciones Unidas.

