Ecuador atraviesa un período de vulnerabilidad energética ante la llegada del fenómeno de El Niño. Según información disponible, las regiones donde operan infraestructuras hidroeléctricas críticas enfrentan el riesgo de experimentar condiciones de sequía severa, lo que podría comprometer significativamente la generación de electricidad en el país.
Los antecedentes históricos resultan preocupantes para los analistas. Durante el evento de El Niño de 1997-1998, que presenta similitudes con el actual en términos de calentamiento oceánico, la zona donde se ubica la central Coca Codo Sinclair registró niveles de sequía extrema y severa. Este precedente sugiere que escenarios similares podrían repetirse en las próximas semanas.
El impacto no será uniforme en todo el territorio. Mientras la Costa ecuatoriana se prepara para posibles inundaciones asociadas al fenómeno, la Amazonía y la región del Austro enfrentarían un panorama opuesto, con déficit significativo de precipitaciones. Esta disparidad regional plantea desafíos complejos para la gestión de recursos hídricos y energéticos.
Las autoridades mantienen un estado de alerta roja ante la confluencia de riesgos. La dependencia de Ecuador respecto a la energía hidroeléctrica hace que cualquier alteración en los caudales de sus principales cuencas repercuta directamente en la estabilidad del suministro eléctrico nacional.
