La Fiscalía General del Estado informó que una corte dictó sentencia condenatoria contra tres extranjeros de nacionalidad tailandesa por el delito contra la flora y fauna silvestres. El fallo fue resultado de una audiencia de procedimiento directo donde se validaron las pruebas presentadas por los fiscales. Además de la prisión, el magistrado ordenó el pago de multas y reparación integral que ascendían a más de cuatrocientos mil dólares.
Los tres ciudadanos fueron detenidos el 19 de mayo en el Aeropuerto Internacional José Joaquín de Olmedo de Guayaquil cuando intentaban abordar un vuelo hacia Ámsterdam transportando doce iguanas marinas en su equipaje de mano. Personal de una aerolínea internacional alertó a las autoridades sobre el comportamiento inusual de los pasajeros, lo que desencadenó un operativo de revisión. Agentes de la Policía aeroportuaria y de la Unidad de Protección del Medio Ambiente descubrieron a los animales ocultos entre prendas de vestir.
Durante la inspección, los uniformados encontraron cuatro iguanas en cada una de las tres maletas, para un total de doce ejemplares. Los reptiles tenían sus extremidades amarradas para impedir que se movieran durante el traslado. Varias de las iguanas presentaban daños físicos visibles, incluyendo entumecimiento en sus extremidades, y una murió debido a las condiciones precarias del transporte. Las autoridades ambientales intervinieron para brindar atención especializada a los ejemplares que pudieron ser rescatados.
Las iguanas marinas de Galápagos son reptiles endémicos del archipiélago ecuatoriano, lo que significa que su distribución natural se limita exclusivamente a estas islas. La especie se encuentra clasificada en estado de conservación Vulnerable según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Además, figura en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas, que establece restricciones severas al tráfico internacional de fauna protegida.
Las sanciones impuestas incluyeron cuatro años de cárcel para cada uno de los condenados, una multa equivalente a diez salarios básicos unificados aproximadamente USD 4.820 por cada sentenciado, y USD 400.000 en conjunto por concepto de reparación integral del daño causado. Esta condena refleja el compromiso de las autoridades ecuatorianas por proteger el patrimonio natural de Galápagos frente a intentos de tráfico ilegal de fauna silvestre.
El caso ilustra los riesgos que enfrentan especies endémicas amenazadas por el comercio internacional ilegal. Las Galápagos son consideradas un laboratorio viviente de evolución y albergan una biodiversidad única en el mundo. Los esfuerzos coordinados entre agencias de aviación, policía ambiental y fiscalía resultan decisivos para interceptar operaciones de contrabando antes de que salgan del país.

