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Mundo28 de octubre de 2026 a las 2:50 p. m.

Periodista sobreviviente relata pánico en choque de trenes

Miguel Ángel Pérez cuenta cómo escapó del fatal accidente entre dos ferrocarriles que dejó al menos 68 muertos en España.

Periodista sobreviviente relata pánico en choque de trenes

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El choque entre dos trenes de alta velocidad ocurrido el miércoles en la provincia de Toledo, España, dejó un saldo devastador de al menos 68 fallecidos y más de 70 heridos. El siniestro involucraba un tren Ave de la compañía pública Renfe, con 378 pasajeros, que embistió por detrás a un ferrocarril de Iryo que estaba detenido en la vía cerca de la estación de Urda. El impacto provocó el descarrilamiento de dos vagones del tren Iryo, que cayeron por un barranco. Las autoridades continúan buscando cuerpos con ayuda de perros entrenados, y funcionarios advierten que el número de fallecidos podría aumentar.
Miguel Ángel Pérez, periodista que viajaba desde Madrid hacia Sevilla para participar en una grabación televisiva, fue uno de los pocos afortunados en sobrevivir. Pérez se encontraba en el último vagón del Ave cuando ocurrió el impacto, factor decisivo en su salvación. Durante entrevistas posteriores, describió el momento del choque como una colisión repentina de gran intensidad, comparable a chocar contra una montaña a 200 kilómetros por hora. Relató que sintió un «frenazo gigantesco» que lo hizo perder toda esperanza en ese instante.
El periodista evocó la angustia vivida durante los segundos posteriores al impacto, cuando el tren comenzó a salirse de la vía. Manifestó que experimentó la sensación de que «aquí se ha terminado todo», con pensamientos en su familia y amigos. Pérez también recordó un detalle previo al accidente: el tren había efectuado una parada de 15 minutos antes del choque debido a una sobrecarga en la vía, tras la cual reanudó su marcha sin sospechar la tragedia que le esperaba.
Las investigaciones preliminares apuntan a un fallo crítico en el sistema de seguridad ferroviario. Según autoridades españolas, el sistema de control LZB sufrió una caída a las 08:30 horas, lo que provocó la detención de al menos seis trenes. Seis minutos después, el centro de control de Adif autorizó al maquinista del Ave a reanudar la marcha, permitiendo que el tren circulara a velocidad completa sin limitaciones, a pesar de que el Iryo estaba detenido más adelante en la vía.
El ministro de Transportes español, Óscar Puente, calificó la decisión del centro de control como «a todas luces errónea» e «inexplicable». Señaló que ordenar reanudar la marcha sin restricción de velocidad fue «la decisión que se toma desde el centro de control y es el origen del accidente». El Ave recorrió aproximadamente 25 kilómetros antes de impactar contra el Iryo, que permanecía estacionado en la vía a las 08:53 horas.
Expertos en ferrocarriles han atribuido el desastre a error humano. Ramiro Aurin, vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos, explicó que lo más probable es que una decisión errónea en el centro de control permitió que el Ave circulara a 200 km/h hacia un tren detenido. Este fallo en cadena —la caída del sistema de seguridad seguida de la decisión del centro de control— combinó factores técnicos y humanos que resultaron fatales.
Las autoridades continúan investigando las circunstancias exactas que llevaron a esta decisión crítica. Se han solicitado auditorías completas de los procedimientos de seguridad en la línea Madrid-Sevilla, donde todavía opera el sistema LZB más antiguo. El incidente ha reavivado el debate sobre la modernización de la infraestructura ferroviaria española y los protocolos de seguridad cuando los sistemas automáticos fallan.

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