En una entrevista radial, el mandatario ecuatoriano presentó un balance de su lucha contra la criminalidad, señalando que ha desarticulado no solo a sicarios, sino también estructuras completas que incluyen redes de lavado de dinero, políticos cómplices y funcionarios judiciales que facilitaban la impunidad. Noboa enfatizó que el trabajo contra estas organizaciones ha sido integral y multidimensional, apuntando a las raíces del problema delictivo.
El presidente comparó la situación actual con la que encontró al asumir el cargo en 2023, describiéndola como crítica. Según sus cifras, hasta agosto pasado se han registrado reducciones en todas las categorías de robo, lo que ha tenido efectos positivos en la reactivación económica y el comercio del país.
Noboa subrayó la importancia de la cooperación transfronteriza con Colombia, especialmente bajo la administración de Abelardo de la Espriella. Indicó que antes no existía este tipo de colaboración efectiva en la frontera norte, lo que ha permitido ejercer presión coordinada contra los grupos criminales.
El mandatario reveló que las organizaciones delictivas enfrentan actualmente una situación de cerco, atrapadas entre la presión de su gobierno y la del vecino país colombiano. Como muestra de la efectividad de estas acciones, mencionó que hay más de 600 toneladas de cocaína sin poder ser distribuidas desde la última cosecha.

